A Evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly.

A Evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly.

 

 E que era exactamente un naturalista? Eu non o tiña claro, pero decidín facer de naturalista o resto do verán.

 

Un frasco con un saltamontes, la red para atrapar mariposas, un libro, un microscopio, animales y plantas. Una niña rodeada de naturaleza que mira atentamente a un insecto y que parece invitarlo a que se pose en su mano. En cuanto vi la portada de A evolución de Calpurnia Tate ( Editorial Kalandraka) ilustrada por April Ward, muy al estilo de Lotte Reiniger (que me encanta!!) quise comenzar su lectura de inmediato. La portada engancha y funciona como lo que debe ser una buena portada, el dulce anticipo de lo bueno que estamos a punto de descubrir.

 

 

Calpurnia Tate, a quien llaman también Calle Vee, es una niña de 11 años, la mediana de seis hermanos varones. Vive en una casa de campo de Texas. Su padre cultiva algodón, su madre se dedica a las labores de la casa y su abuelo es un científico amateur. Este abuelo suyo es también su “guía” en el aprendizaje del mundo natural y el conocimiento científico. En torno a ellos y a otros personajes cercanos, Calle Vee nos va narrando, en primera persona, historias de su vida diaria.

 

 

 

Jacqueline Kelly (Nueva Zelanda, 1964) es la autora del libro. Sitúa esta historia en 1899, una época difícil para una niña que se interesa por la lectura y la ciencia. De hecho, sólo su abuelo parece apoyar su iniciativa por aprender, regalándole un ejemplar de “El origen de las especies” de Darwin ( del que por cierto, hay una cita al inicio de cada capítulo) y un cuaderno.

 

A ninguén lle interesaban as preguntas que anotaba no caderno. A ninguén lle interesaba axudarme a descubrir as respostas. A calor chucháballe a vida a todos e a todo. Pensei na nosa grande e querida casa e o triste que parecía no medio da herba seca e amarelecida. Normalmente a herba era suave, fresca e verde, e invitábame a quitar as botas e correr por ela descalza, e xogar a zapatiño quieto é, pero agora estaba todo queimado, un restroballo ameazador pra os pés. A herba amarela dificultábame a visión da miña nova especie de saltón amarelo. Non dabas con eles ata que practicamente os pisabas. Entón chimpaban polo aire e voaban pesadamente coas ruidosas alas ao longo duns poucos pés, ata que se pousaban de novo no chan e desparecían. Eran malos de pillar malia seren gordos e lentos. Que raro que os verdes, máis pequenos e rápidos, fosen tan doados de coller. E era facilísimo velos. Os paxaros non paraban de papalos, mentres que os amarelos se agochaban ao lado burlándose dos seus desafortunados primos.

E entón comprendino. Non había unha nova especie. Eran todos a mesma especie de saltón.

 

Precisamente las anotaciones que hace en ese cuaderno y las descripciones de su entorno son maravillosas. Logran atraparnos y arrastrarnos hacia Texas con esa intensidad con la que los niños viven todos sus descubrimientos. A este respecto, pienso que Calpurnia, precisamente porque es una niña, todavía no tiene totalmente prohibido (por parte de la sociedad), realizar esos hallazgos e iniciarse en actividades intelectuales que no serían propias de una mujer. Ahora bien, la madre sabe mejor que nadie ( porque ella misma es también una víctima de un mundo que cierra el paso al conocimiento  de las mujeres) que debe ir frenando su impulso por aprender y volcándose en los en aquel entonces se veían como los quehaceres “propios” de una mujer, lo que crea problemas entre ambas.

 

 

Fomos andando ata o río. Polo camiño espantamos unha manada de cervos que escaparon por entre a broza e desapareceron en cuestión dun par de segundos. Como era de esperar, isto suscitou o tema dos cervos e algo que o avó chamaba a cadea alimentaria, e o lugar que cada animal ocupaba na orde natural.

Chegamos  a un entrante pouco fondo do río, bordeado por unha mesta banda de vexetación a base de carriza. O aire más fresco e a auga estancada cheiraban a lama e podremia. Os axitados cabezolos escapaban en zigzag das nosas sombras; un bicho de gran tamaño chapuzou na auga río arriba, tal vez unha lontra, ou unha rata de rio, Un par de andurias pasaron veloces a rente da auga na procura de insectos. 

 

Y precisamente esta condición de mujer, es la que influye en la particular apreciación de Calle Vee por su entorno, que más allá del trasfondo científico, parte de observar con suficiente sensibilidad lo que ocurre a su alrededor. La niña no mira el mundo con la voracidad productiva de un varón adulto, sino con la delicadeza y demora de una pequeña mujer que descubre su entorno natural a través de los ecos que percibe con todo su cuerpo, un modo de conocimiento que (estoy convencida) es muy propio del sentir femenino. Esta es una idea que ya consideraba y que éste hermoso libro me ha confirmado.

 

A evolución de Calpurnia Tate me ha dejado un buen sabor de boca, sabor a nueces de pacana (os animo a leer el libro para averiguar por qué!).

 

Próximamente… O curioso mundo de Calpurnia Tate.

 

 

A TENER EN CUENTA:

El libro está disponible en la página web de Kalandraka y en lengua gallega.

Edad recomendada: lectores juveniles y adultos.

Traducción al gallego: Carlos Acevedo.

La novela ha sido galardonada en 2010 con el Premio Newbery Honor y con el Bank Street-Josette Frank Award.  En 2013 le han otorgado el premio “Mellor Libro Traducido de Lix” (Fervenzas Literarias).

 

OTROS ENLACES DE INTERÉS:

Sobre Kalandraka en galiciangarden.com

Sobre otros libros en galiciangarden.com

 

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