Ginkgo biloba, el árbol sagrado.

Ginkgo biloba, el árbol sagrado.

Nombre común:  Ginkgo

Otros nombres: Gingo, árbol de los cuarenta escudos, nogal de Japón, árbol sagrado.

Familia:  Ginkgoaceae. 

Género: Ginkgo. La familia Ginkgoaceae está compuesta por dos géneros extintos, Ginkgoites y Baiera más uno vivo (éste del que os hablamos) Ginkgo.

Detalles: Ginkgo biloba. Única especie del género Ginkgo. Árbol caduco que puede alcanzar los 40 metros de altura. Su porte es piramidal y su corteza pardo grisácea. Los márgenes de sus hojas son irregulares, con forma de abanico y nerviación docotómica paralela (los nervios parecen ramificarse en porciones iguales), más o menos bilobuladas, planas de color verde claro que cambia al dorado en otoño. Su tamaño oscila entre los 5-15 cm. Se disponen en verticilos sobre cortos braquiblastos (tallo de crecimiento limitado o reducido en el que los entrenudos son muy cortos) en un número de 2 a 5.  Se trata de una especie dioica, es decir, con individuos femeninos y otros masculinos. Estos últimos presentan influorescencias amarillas en grupos de 2 a 5 amentos cilíndricos. En los femeninos las flores están solitarias o en grupos de 2 o 3 en los meses de marzo a mayo. Éstas producen una semilla amarillenta, blanda y carnosa, que se vuelve verde grisácea al madurar. No es un verdadero fruto porque la semilla no va envuelta en un ovario. Madura de octubre a noviembre.

 

Origen: Noroeste de China.

 

 

El Ginkgo biloba es un elegante árbol que hoy se encuentra en numerosos parques y jardines de todo el mundo.  Representa el final de una línea evolutiva.  Es la única especie del género que se conserva de su familia, y parece no haber cambiado mucho desde hace unos 250 millones de años. Sus hojas son iguales en forma y tamaño a las encontradas en registros fósiles, razón por la que al ginkgo se le suele llamar fósil viviente. Nacidos de manera natural sólo se encuentran algunos ejemplares, una pequeña población nativa silvestre en el valle y laderas más bajas de las montañas de Dalou, en el suroeste de China.

Se dice que su dispersión a lo largo del mundo se debe a la acción humana (existe un escrito del año 980 donde se habla de su cultivo) y por otro lado, a su gran resistencia al clima y a la contaminación extrema. También son resistentes a bacterias, hongos, virus y pueden sobrevivir en condiciones adversas de poca luz y escasez de nutrientes. Su ADN es 3,5 veces más largo que el humano y contiene más de 40.000 genes,algunos de los cuales le sirven para protegerse de las amenazas exteriores. Como muchos sabréis, el Ginkgo biloba sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima. Entre los escombros que provocó comenzaron a nacer algunos de estos árboles.

Para los budistas, el Ginkgo biloba es un árbol sagrado. No es extraño encontrarlo en los jardines de templos, junto a las pagodas.

Se ha utilizado en la medicina tradicional asiática desde hace cientos de años, aunque hoy en día no hay evidencias de su valor clínico.

Una última curiosidad, ¿a que no soléis ver muchos frutos de Ginkgo biloba en vuestras ciudades? Los ejemplares femeninos suelen descartarse para la plantación en parques y jardines. Esto se debe a que sus frutos desprenden un olor desagradable debido al ácido butírico que contienen. Puede que sus semillas se adaptaran para ser dispersadas por carroñeros que comían dinosaurios, lo que explicaría este olor.

 

Fuentes:

El País

Botanicum, el libro de las plantas.

 

Si los árboles “fósiles” son de vuestro interés, os recomiendo también leer el post “Metasequoia glyptostroboides.” 

 

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