Jardín del Pazo Quiñones de León

Jardín del Pazo Quiñones de León

 

Su jardín abarca el espacio natural que rodea al museo Quiñones de León, un edificio señorial del siglo XVII. El museo destaca por su colección de arte gallego del siglo XX, además de las colecciones de arqueología, arte decorativa y pintura de distintas épocas que alberga (contiene depósitos del Museo del Prado y del antiguo Museo Nacional de Arte Moderno). Tanto el museo como su jardín aparecen tras ascender por el concurrido y frondoso parque de Castrelos, en el centro de la ciudad de Vigo.

 

 

La historia del pazo se remonta al siglo XV, cuando se empleaba como fortaleza militar. Desde 1937, año en el que fue (re)inaugurado, desempeña su labor como primer museo de la ciudad. Su estilo inglés, que comparte con algunas de las zonas del jardín, se debe a la ampliación realizada con motivo del matrimonio entre Fernando Quiñones de León y la Marquesa de Valladares a finales del siglo XIX.

 

El jardín

Existen en él dos estilos diferenciados. Uno francés, en el que predominan las formas geométricas y regulares sobre las trazas naturales (de un carácter más “barroco”); y otro de estilo inglés, con líneas onduladas y suaves, imitando a la naturaleza. La disposición actual del jardín se culmina en los años 90, después de que fueran realizadas diversas modificaciones, entre las que se incluyen la tardía creación de una zona hortícola.

 

 

En lo que respecta a su organización, el jardín se divide en varias zonas: el jardín de acceso, un jardín posterior y el bosque. En esos espacios se entremezclan diversas especies de plantas, arbustos y árboles ornamentales, que con las variaciones en la sucesión de floración y junto a las múltiples texturas o formas que lo adornan, completan un heterogéneo paisaje.

 

 

El jardín de acceso al museo presenta una fuente central rodeada de césped y acompañada también con plantas de temporada. El linde exterior de esa zona está fijado por un grueso muro de piedra almenado que continua en otras zonas del jardín.

Ya en la parte posterior del recinto nos encontramos una de las zonas más hermosas de este lugar, que a su vez se divide en tres terrazas. En la parte superior se hallan su rosaleda y un cenador cubierto por pérgola metálica. En la terraza central, al mismo nivel del pazo, su jardín francés, formado básicamente por seto de boj dibujando parterres y por sus esbeltas palmeras. En este nivel, un eje longitudinal central y otro menor transversal dividen en cuatro sectores el jardín. Allí se encuentra también una camelia que ronda los doscientos años, conocida como Matusalén y que se incluye en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia.

 

 

 

 

 

En la parte inferior está situado su jardín inglés o “Pradera de Té”, con plantaciones en estilo libre, en la que destacan los viejos magnolios o la doble hilera de camelias, elemento que domina el carácter de Quiñones de León (desde la Bella Romana o la Herzilia II, a la Alba Plena o a la Pomponia Portuensis, entre otras), y motivo principal por el que este espacio figura entre los principales jardines de la Ruta de la Camelia.

 

 

 

 

En esa pradera se ubica un alegre estanque de patos, en el que se muestra (depositada sobre una isleta central) una maqueta a escala del pazo.

 

 

En la zona de bosquete, entre laureles, avellanos, robinias o acacias, destacan sus eucaliptos centenarios (incluidos también en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia) y un palomar apoyado en un peñasco. Allí, repartidas de manera estratégica por varias zonas del jardín, se encuentran también diversas intervenciones artísticas y esculturas contemporáneas que continúan, en cierta forma, las propuestas plásticas de su museo durante el paseo.

Si deseáis visitar este jardín, podéis encontrar más fotografías e información sobre su horario de visita en: Pazo Quiñones de León.

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