Laurus nobilis. Loureiro, laurel.

Laurus nobilis. Loureiro, laurel.

Nombre común: Laurel, loureiro.

Otros nombres: Laurel de los poetas, laurel salsero, louro, alloru, laurel de Apolo…

Familia: Lauraceae.

Género: Laurus. Árboles y arbustos aromáticos y dioicos. Sus hojas son perennes y poseen glándulas brillantes de aceite. Sus flores, dispuestas en cimas axilares, son unisexuales, pequeñas y de color amarillo verdoso. Su fruto es una baya.

Detalles: Laurus nobilis es un pequeño árbol  que puede alcanzar los 10 metros de altura. Su tronco es recto, de corteza lisa y grisácea. Posee aceites esenciales sobre todo en sus hojas, las cuales son perennes y alternas, de hasta 15 cm de largo, oblongo-lanceoladas y de margen entero y ondulado. De color verde oscuro, también son lustrosas y mates por el envés. Las flores, de un color amarillo pálido, aparecen en umbelas en las axilas de las hojas de febrero a abril. El fruto del laurel es carnoso, de unos 10-15 mm y de color negro al madurar, a principios del otoño. Este árbol crece en lugares de clima suave y fresco.

Origen: área mediterránea y Asia Menor.

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Mitología

Desde muy antiguo el laurel ha servido como símbolo del triunfo. Todavía hoy entendemos que aquel que alcanza un logro viene a ser “laureado”. En cuanto a su relación con distintas divinidades podemos señalar, tal y como figura en el Diccionario de Mitología Universal de J.F.M. Noël, que el laurel “es un árbol consagrado a Apolo después de la aventura de Dafne. Hay otra razón más verosímil por la cual se creía consagrado a Apolo, y es que estaban persuadidos que los que dormían, teniendo la cabeza bajo alguna rama de este árbol recibían unos vapores que les ponían en estado de profetizar. Los que iban a consultar el oráculo de Apolo de Delfos se coronaban a su vuelta de laurel si habían recibido del Dios una respuesta favorable”.

En cuanto a la referencia que se hace en esta cita a la aventura de Dafne, en ese mismo diccionario, figura lo siguiente:

“Hija del río Peneo, primer objeto del amor de Apolo, cuando fue desterrado del cielo por Júpiter, pero ella prefirió a Leucipo, joven de su edad. Persiguiendo el dios pastor a la ninfa insensible a sus votos, la alcanzó en las riberas del Peneo. Dafne abrumada del cansancio imploró el socorro de su padre, quien para sustraerla a las importunidades del dios, transformó a su hija en laurel. Apolo sólo pudo abrazar un tronco inanimado y , arrancando una rama se hizo una corona, y quiso que en adelante le fuese consagrado el laurel, sirviendo de premio a los poetas.”

Dafne y Apolo. Bernini, s. XVII.

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