En el catálogo de la exposición “Cabañas para pensar”, de ediciones Maía, incluye un artículo de Eva Barcala titulado “Surgir en la nada. Dereck Jarman y el jardín de Prospect Cottage”. Aquí tenéis un pequeño estracto:

Jarman fue creando así un jardín “imposible”, sobre un terreno pobre, con abundantes pedruscos y escasa vegetación. Al Ajardinar aquel lugar, este cineasta propone una “escenificación” personal a aquella superficie, a partir de las variedades que aquel entorno y sus condiciones ofrecen. Trabajo de atrezzo al que hay que sumar su vocación escultórica. El director no sólo “modela” con plantas su jardín, sino que también ubica esculturas (de materiales diversos) en él. Detrás de la casa, en la zona más informal y azarosa, utiliza metal y madera: grupos de sacacorchos oxidados, anclas de la playa, una vieja ventana… En la parte frontal de la casa destacan las formas geométricas, circulares, con grava fina, piedras de distintos tamaños y conchas del mar. De manera que la importancia de la piedra y de la grava se multiplica con la suma de sus esculturas, en las que las piedras que utiliza para aquellas, ejercían para Jarman un misterioso poder de atracción. El jardín, entonces, comienza a crearse paulatinamente, a medida que Jarman combina su gusto pictórico (y escultórico), su experiencia en jardinería y sus convicciones ecológicas, al incorporar a su terreno una madera vieja que sirve de tutor a un rosal silvestre o unas piedras que protegen plantones de Cambre marítima. De la combinación de la grava y la piedra “escultórica”, nace entonces una disolución de los bordes de su jardín con el medio que lo rodea para crear un nuevo paisaje, que combina esculturas de pedrusco, tablas que el mar arrastra hasta la playa, plantas y arbustos, viejas herramientas y otros elementos introducidos por él mismo.