Eva Barcala y José Manuel Mouriño proyectaron el jardín “Elogio de la Espera”. Formó parte, junto con otras 11 propuestas, del Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima. El tema elegido en aquel año era el de “As artes no jardím”. El jardín consistía en un terreno desnudo en el que se sembrarían semillas de flores silvestres y sobre el que se instaló un tramo de vía férrea ficticia (con raíles, piedras y traviesas de madera). Con el paso de los días, las flores crecieron ocultándola en parte. La intención de los autores era la de resaltar la belleza de las plantas silvestres e introducir un elemento temporal para que el visitante pudiera descubrir un jardín en permanente evolución (durante el tiempo que duraría aquel festival abierto al público).