Un apunte sobre el Parque Municipal de O Carballiño (mi parque).

Un apunte sobre el Parque Municipal de O Carballiño (mi parque).

 

A una corta distancia de mi casa dispongo de 36 hectáreas verdes con zonas de pradera, vegetación de ribera, grupos de coníferas, carballeiras, una masa arbolada en la que se entremezclan diversas especies exóticas con otras que no lo son tanto. También patrimonio artístico y arquitectónico.

Hablo en singular (dispongo) porque lo habitual, sobre todo en esta época del año, es encontrarnos solos en nuestros paseos por este parque del que quiero hablaros hoy, especialmente si nos adentramos en el corazón del mismo.

 

 

 

El lugar es utilizado por los vecinos, generalmente, para hacer deporte o celebrar todo tipo de eventos, alguno de ellos masivo y no muy recomendable para las raíces de los árboles más antiguos. Árboles que probablemente plantaron los propios vecinos décadas atrás. Me pregunto si estos vecinos de hoy en día conocen la historia de su parque y si se habrán detenido algún día en admirar la riqueza de especies que lo componen. Me pregunto si se lo mostrarán a sus hijos. Quiero pensar que algunos sí (espero que muchos de ellos) y otros pocos no. Para los segundos y para aquellos que sintáis curiosidad por este lugar quisiera describiros su historia y diversidad a partir de estas breves notas, junto con unas cuantas imágenes.

El parque comenzó siendo un monte comunal perteneciente a un pueblo contiguo a la villa de O Carballiño; paulatinamente, fue ampliándose con la compra de parcelas privadas hasta llegar a la superficie actual. La plantación se realizó también durante distintas etapas. Su inicio tuvo lugar en 1924 siguiendo el diseño planificado por el arquitecto Conde Fidalgo. Durante su evolución se fueron sumando algunos monumentos, notables en mayor o menor medida, de entre los que destacaría el dedicado a los hermanos Prieto (una familia benefactora del pueblo), que se ubicó en la entrada principal del parque en 1935 y cuya autoría corresponde al escultor José Mateo Larrauri; además de sus fuentes  o quioscos (hoy inexistentes) de los años 40.

 

 

 

Los carballiñeses poseemos en nuestro parque unas 150 especies diferentes, algunas de gran importancia por sus dimensiones o singularidad: las dos grandes secuoyas (Secuoia sempervirens), los Eucalyptus globulus a la entrada del recinto (antes acompañados por otros “familiares” de gran porte que fueron talados años atrás), varias especies de cipreses imponentes, un ejemplar de Eucalyptus ovata, probablemente el único en Galicia, y también varios de Eucalyptus delegatensis. Dos tuyas gigantes y varios fabulosos pinos de oregón (Pseudotsuga menziesii). Estos últimos me recuerdan enormemente a los bosques canadienses que aparecen en una de mis series favoritas, Twin peaks. Y es que si nos detuvieramos de vez en cuando a contemplar toda esta riqueza vegetal, y alzásemos la mirada para darnos cuenta de lo imponente de sus copas y de su altura, cualquiera podría imaginarse, sin duda, en medio de alguno de los célebres bosques nativos de estas especies (os recomiendo este ejercicio de imaginación!).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Volviendo a los paseos por el parque: durante el otoño, en mi opinión, son más deliciosos que en cualquier otra época del año. La explosión de colorido (ginkgos, liquidambar, carpes, arces, robles americanos, chopos, tilos, castaños o abedules), texturas, olores … es impresionante. Allí se hacen dulcemente eternos (los paseos), hasta vernos sorprendidos por el anochecer. Y es este momento del día el más especial. Los sonidos se acentúan -apareciendo el canto de pájaros que hasta entonces aguardaban su hora- y con ellos se acentúa también el misterio y el encanto de este parque. Ya arropados por la noche, nuestra imaginación vuela todavía más alto,  las historias soñadas, inspiradas por un lugar así no terminan nunca… Maravilloso!!!!

 

 

 

 

 

 

Fuente: Guía ilustrada das árboles e arbustos do parque do Carballiño, de Diego Reboredo.

 

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Comentarios (2)

  1. Marisol González Alvarez

    Bonito reportaje y bonitas fotos- Yo doy largos paseos en el y pienso que somos privilegiados de poder disfrutar de este lugar maravilloso-

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